miércoles, 19 de octubre de 2016

MI AMADA



Aún duermes en mi pecho,
y estarás allí hasta que me alcance la muerte,
provocando cascada de colores,
por las que viajo a universos paralelos,
de mariposas intestinas,
que revuelven mis emociones,
en una batalla de canciones
que relatan los amores
de una vida de pasiones
escondidas en el entretecho
del lenguaje que hablan nuestros corazones.


Aún duermes en mi pecho,
bombón de chocolate y de manjares,
que llenaste de néctar mis dolores,
y sanaste mis heridas invisibles
de partidas y abandonos,
de soledades infinitas,
de desiertos y de mares,
llenándolos de flores de papel,
dibujadas en un cartel
con crayones de algodón,
clavados en mi corazón,
con pendientes de cristal,
para toda la eternidad.

Aún duermes en mi pecho caridad,
como cataplasma de verdad,
como luciérnaga febril
de tu escándalo infantil,
como mariposa encantada,
de un hada sagrada,
que abandonó su reino de marfil,
para sanar mi corazón,
hoy con canto juvenil,
de una paz soñada una noche de abril.

Aún duermes en mi pecho,
mi Josefa adorada.
Y seguirás allí,
hasta el despertar de cada mañana,
hasta que el despertar 
ya no me sea posible,
pero hasta allí... siempre estarás conmigo,
durmiendo sobre mi pecho,
que siempre será tu almohada.

Papá.


1 comentario: